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    Arusí - Chocó

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    CONTEXTO

    El Chocó es uno de los departamentos más pobres de Colombia en donde la mayoría de sus habitantes viven en extrema pobreza. Es conocido por ser el único departamento que tiene costas en el Pacífico y en el Atlántico. Su riqueza en biodiversidad es inmensa, sin embargo, debido a su ubicación, sufre constantes inundaciones (al menos una vez al año) las cuales cubren las casas hasta el techo y deja a muchos sin vivienda.

    Para marzo de 2019, se estimó que más de 8,000 familias perdieron su hogar en el invierno y dependen de los pocos recursos provenientes del Estado para sobrevivir. 

    Hemos tenido la oportunidad de ir 2 veces a esta región, en Junio de 2018 y en Septiembre de 2019. Hoy les contaremos sobre la primera, pero estén pendientes porque pronto publicaremos la historia de la segunda ronda. 

     

    INFORMACIÓN INICIAL

    Desde que empece Bloom mi misión ha sido llevar las copas menstruales más allá de las ciudades. En mis primeras investigaciones sobre la menstruación en Colombia me encontré un informe de la UNICEF sobre la menstruación de niñas de colegio en el Pacífico Colombiano. La muestra de 204 niñas y adolescentes, aunque no era muy amplia, sí me dió un panorama importante sobre la forma en la que se vive la menstruación en esta zona del país.

     

     

    ¿CÓMO LLEGAMOS ALLÁ?

    A los pocos meses de haber empezado mi emprendimiento hablé con algunas amigas que sabía que ya usaban la copa menstrual y que siempre han sido agentes activas de impacto social. Les dije que quería hacer donaciones de copas menstruales y que estaba en la búsquedad de comunidades y voluntarios que me ayudaran, pues yo ya me encontraba viviendo fuera de Colombia. Tres meses más tarde me llama una de ellas, Natalia Segovia, y me dice:

    - Lauris, me voy para el Chocó con unos amigos en Junio y tengo la comunidad ideal para hacer una donación de copas Bloom. Vamos a un pueblito que se llama Arusí, que queda en Nuquí.

    Ustedes no se alcanzan a imaginan mi felicidad! No solamente íbamos a poder llegar a una comunidad que realmente lo necesitaba, sino que contaba con el apoyo de una mujer apasionada por el empoderamiento femenino para realizar los talleres y capacitaciones necesarias antes de entregar las copas.  

     

     

    ¿CÓMO RECAUDAR LAS DONACIONES?

    La siguiente pregunta era ¿Y cómo vamos a recaudar los recursos para las donaciones? Si bien Bloom como negocio iba a contribuir, yo ya me estaba imaginando este proyecto a grande escala y necesitaba un modelo que fuera sostenible económicamente. La primera inspiración era la de esta marca de  zapatos que por cada par de zapatos que venden ellos donan uno; sin embargo yo quería algo innovador, que involucrara más a los consumidores. La idea de donar sólo por comprar un producto no me parecía llamativa ni motivadora para que el consumidor se enterara en más detalle sobre la cruda realidad en la que las mujeres viven su menstruación en Colombia. Además, yo quería era generar consciencia en cada rincón del país, entonces sabía que debía invitar a las clientas a tener un rol más activo y participativo para crear una comunidad de apoyo.

    Me despierto un día con la idea en la mente: que suban una foto de ellas a sus redes con la copa Bloom!

    Uno de los objetivos de Bloom desde el comienzo ha sido romper tabúes, dejar la pena y el asco hacia la menstruación de lado y lograr que la copa menstrual se volviera tendencia, que fuera reconocida como un producto sofisticado, no sólo como un producto para los ambientalistas o yogis. La foto era la solución, nos iba a permitir divulgar en las redes la marca, pero principalmente, iba a ser la forma en que las clientas, si realmente querían contribuir socialmente en su país también debía salir de su zona de confort y subir una foto con su copa menstrual Bloom.

    Le conté esta idea a algunas personas cercanas a mi y todas me dijeron: Estas loca, nadie va a subir una foto a sus redes con una copa menstrual!

    En mi mente pensé: yo lo haría. Y en mi terquedad de emprendedora decidí intentarlo, si no funcionaba pues buscaría otra forma, pero qué tal que sí?

     

    LANZAMOS LA CAMPAÑA

    Con susto pero también con esperanza lanzamos la campaña en las redes, sólo necesitábamos 10 fotos (Una por cada copa de donación) para poder llevar esas copitas al Chocó y teníamos menos de 1 mes para lograrlo. A los 4 días recibimos la primera foto, la segunda semana otra foto y en la tercera 8 más. Fue muy emocionante ver que las clientas Bloom tenía la valentía de subir sus fotos a las redes y de dejar el tabú de lado por apoyar esta hermosa causa.

    Estas fotos se convirtieron en un motor de conversación sobre uno de esos temas que no se habla en público, la menstruación. Personas cercanas les empezaron a preguntar ¿Qué es eso?, Ay! yo quiero empezar a usarla pero me da miedo ¿Cómo te ha ido con la copa?, ¿Esa campaña de qué se trata?, etc.

    Logramos llevar las 12 copas menstruales a las mujeres que trabajan en la cocina del  Eco-Hotel donde llevamos a cabo los talleres, y a sus amigas/familiares que también quisieron participar. Contamos con una suerte tremenda, resulta que en este hostal también se realizan retiros de yoga dirigidos por una mujer maravillosa, ella se llama Marcela. Marce también es usuaria de la copa menstrual y nos acompaño con una sesión de estiramientos y posiciones de yoga para que las mujeres conocieran una nueva forma de conectarse con su cuerpo.

    A pesar de que moría de ganas por estar allá presencialmente para hacer parte de este proyecto tan poderoso, estaba muy orgullosa y agradecida con todas las personas que nos permitieron hacer este sueño una realidad.

     

     

    EL PROCESO DE TRANSFORMACIÓN

    Según lo que me contó Nati después, fue muy lindo ver el proceso de transformación. Apenas empezaron la timidez fue el principal actor, pero poco a poco fueron aflojando jugando mímica para romper el hielo,  díganme ¿quién no rompe el hielo imitando a Shakira?

    Después ya entraron a temas más serios como la anatomía de la mujer, para quitarnos el miedo a nuestra zona íntima; el ciclo menstrual, para entender que no estamos locas sino que somos cíclicas y por último, todos los beneficios e instrucciones de uso sobre la copa menstrual. Fue increíble ver cómo ellas abrieron su corazón y compartieron detalles íntimos sobre cómo viven la menstruación, qué mitos tenían y cómo se sentían limitadas por ser mujeres.

    Al finalizar se dieron un gran abrazo grupal y salieron todas felices, a la expectativa de cómo iba a ser poner en práctica el paso a paso que habían aprendido para introducir y sacar la copa menstrual.

    Le pedí a Nati que tomara la mayor cantidad de fotos y videos posibles para ver, así fuera, unos fragmentos de los talleres y las reacciones de las mujeres. Aquí les dejamos algunos de los mejores momentos.

     

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