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    La revolución y evolución de la copa menstrual

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    La sostenibilidad menstrual es un tema del que empezamos a hablar hace unos 3 años, especialmente cuando la copa menstrual salió al mercado y se empezó a vender en farmacias y supermercados en los Estados Unidos en 2017. Muy reciente ¿no? Bueno, pues la copa menstrual no es un invento contemporáneo, de hecho, los primeros prototipos que se conocen de una copa son de hace más de 100 años. En Bloom creemos en la importancia de estar bien informadas, por eso en este blog te contamos la historia de la copa menstrual y como este invento revolucionó la experiencia de cuidado menstrual para millones de mujeres en el mundo entero.

     

    La copa menstrual se popularizó en países como Inglaterra y los Estados Unidos hace muy poco tiempo, incluso Google reportó que entre 2016 y 2018 la búsqueda de “copa menstrual” en el buscador aumentó en un 800%, pero la historia y la importancia de la copa en el mercado de cuidado menstrual viene desde hace mucho tiempo. De hecho, uno de los inventos más antiguos en la historia de la humanidad es la copa menstrual.

     

    No es sino hasta 1937 que se crea el primer modelo de copa menstrual como la conocemos hoy en día

     

    El primer modelo cercano a lo que hoy en día conocemos como la copa menstrual fue el “saco catamenial” creado en 1867 en Chicago, Estados Unidos. Este dispositivo se diseñó uniendo una copa menstrual al extremo de un alambre que estaba sujeto a un cinturón, el producto estaba pensado para “sostener el útero” durante la menstruación, no se sabe si este modelo alguna vez salió al mercado, pero lo que sí sabemos es que podía causar graves lesiones. En el libro “Ginecología Operatoria” de 1902, el ginecólogo estadounidense Howard Atwood Kelly investigó como dispositivos parecidos al saco catamenial creaban abscesos y lesiones en el canal vaginal e incluso en el útero.

     

    Pero no es sino hasta 1937 que se crea el primer modelo de copa menstrualcomo la conocemos hoy en día. Fue patentada por la actriz e inventora estadounidense Leona Chalmers, aunque en su momento la copa no fue tan popular porque estaba hecha en caucho rígido. La poca popularidad de la copa sucede porque Chalmers decide lanzar al mercado su modelo de copa menstrual unos cuantos años antes que estallara la Segunda Guerra Mundial, por lo que en los Estados Unidos había escasez de varios tipos de caucho, especialmente caucho blando y como solo se fabricaba con caucho rígido, que no era cómodo, la copa no fue exitosa en el mercado.

     

    La idea de utilizar un producto interno que recoge la menstruación y que además tiene que ser limpiada para volver a ser usada fue escandalosa

     

    En 1950 Leona Chalmers decide cambiar el nombre de su marca, crear nuevos diseños de la copa y empezar a usar materiales menos duros para un segundo modelo que finalmente es lanzado en 1959 por Tassette Inc., esta nueva copa menstrual tuvo muchas mejoras, pero no fue exitosa debido al tabú alrededor de la sangre menstrual. La copa mejorada fue enviada a cientos de enfermeras, pero causó controversia porque a muchas mujeres no les gustaba la idea de tener que tocarse la vagina y luego tener que botar su sangre menstrual.

     

    Incluso, la idea de utilizar un producto interno que recoge la menstruación y que además tiene que ser limpiada para volver a ser usada fue escandalosa y para nada bien recibida, ya que se creía que no estaba bien visto que una mujer tuviera contacto directo con su sangre menstrual. Por esto, en 1970 la empresa decide sacar al mercado una copa menstrual desechable para intentar competir con otras marcas de productos menstruales, de hecho, la copa desechable de Tassette fue muy popular en Europa, pero perdió contra la competencia en los Estados Unidos, lo que llevó a que la empresa cerrara.

     

    La copa vuelve para quedarse en el mercado norteamericano en 1987 con la marca The Keeper, que revolucionó el mundo de las copas menstruales al usar látex para su fabricación, el único problema era que muchas mujeres alérgicas a ese material no podían utilizar la copa. Por eso, a principio de los 2000 muchas empresas empiezan a mejorar los materiales y producir copas con silicona de grado médico, justo como la copa Bloom, garantizando que no haya irritaciones, reacciones alérgicas, que sea libre de químicos tóxicos e incluso que se disminuya la posibilidad de contraer infecciones. La copa menstrual es un producto que hasta el día de hoy sigue revolucionando la vida de millones de mujeres en el mundo y nos permite cuidarnos y entender nuestro cuerpo.

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